LOST IN TRANSLATION: LA NECESIDAD DE “TRADUCTORES” EN EL SECTOR INMOBILIARIO

Supongo que os acordaréis de la película “Lost in translation” de Sofia Coppola en la que Scarlett Johansson y Bill Murray se conocen en Tokio y consiguen entablar una relación gracias a que ambos se encuentran en una ciudad atestada de gente que habla un idioma que ellos desconocen: el japonés.

En el mundo inmobiliario estamos viviendo lo mismo. Tenemos Scartletts-Bills y, por otro lado, tenemos japoneses.

¿Qué quiénes son japoneses y quiénes Scartlets-Bills en el mundo inmobiliario? Pues os diré que tanto tecnólogos como profesionales del sector son ambos perfiles a la vez.

En el mundo inmobiliario “tradicional” encontramos muchos profesionales a los que las nuevas tecnologías y la irrupción de la transformación digital en nuestro sector les suena a japonés. Están viviendo el tsunami digital y se encuentran perdidos. No están viendo la jugada y creen que todos los que están al otro lado son un grupo de “locos” que no vive el mundo real (“si durante 30 años hemos hecho así las cosas, seguirán igual otros 30 años”). Son Scartletts y Bills que se refugian entre los que hablan su propio idioma pensando que, así, estarán protegidos.

Pero en el otro lado tenemos a muchos tecnólogos que han llegado al mundo inmobiliario como paracaidistas. Han visto una oportunidad y se han lanzado a una misión: disrumpir el mercado inmobiliario (las famosas “proptech”). Pero cuando han tocado tierra se han encontrado con un sector, formado por miles de profesionales, que “hablan” su propio idioma (su propio “japonés”). Quieren vender su producto o servicio y se encuentran que al otro lado no les entienden. Son las Scartless y Bills 4.0 que, igualmente, buscan sus iguales y entre ellos convienen que el sector está muy atrás respecto a lo que ellos están pensando (“nos los vamos a comer”).

Esto, contado con cierta gracia, no deja de ser un problema porque como pudimos hablar en el pasado SMART-PROP (primer encuentro proptech organizado por CESINE) con expertos como Fernando López de DiferenZiaT o Susana Casla de Escoaching, la transformación digital se hace con personas. De nada sirve tener herramientas 4.0 si las personas no han interiorizado la digitalización.

Y no sólo eso. Los tecnólogos tienen grandes ideas y pueden aportar mucho al sector y ayudarle a dar un salto y colocarlo en las vías de la transformación digital. Pero en el otro lado tenemos unos grandes profesionales que conocen al dedillo el sector y cuya experiencia es vital y necesaria para ese impulso a un nuevo sector inmobiliario digital. Sin duda alguna están condenados a entenderse.

Quiero enfatizar que los diferentes estudios que se están haciendo respecto al mundo inmobiliario, destacan que las nuevas tecnologías van a suponer un cambio de modelo en el inmobiliario. Así, por ejemplo, en el último estudio de Tendencias del Mercado Inmobiliario en Europa que realiza PwC entrevistando a más de 800 directivos del sector a nivel europeo así lo han destacado. Por tanto, el reto digital hay que afrontarlo.

Tendencias del mercado inmobiliario en Europa 2018. PwC

¿Y qué podemos hacer para solucionar este problema?. Tranquilos, existe una solución y está dentro. Son lo que yo llamo, y me incluyo entre ellos: “traductores”.

Dentro del sector inmobiliario estamos un grupo de profesionales que hemos entendido que “eso” de la transformación digital no es una opción, es una necesidad. No podemos permanecer ajenos ni ponernos de perfil. Utilizando las palabras de un conferenciante que hablaba sobre blockchain, no es necesario estar de manera activa pero “hay que estar en la discusión”. Así empezamos nosotros, “estando en la discusión” y poco a poco hemos empezado a ser activos en la transformación digital porque hemos entendido que es un camino sin vuelta atrás y que puede aportar mucho al sector inmobiliario. O nos transformamos digitalmente o desaparecemos.

Como hablaba con un amigo el otro día saliendo de una charla en Asprima, esto del “proptech” no es una moda. Es transformación digital y el sector inmobiliario no debe vivir ajeno a ello. Todos tendremos que vivir un proceso de transformación digital (empresas y personas), cada uno en su propio grado en función de sus necesidades, capacidades y ganas.

Los “traductores” hace tiempo que vimos los cambios que la era digital iba a suponer en los usuarios, organizaciones, procesos y formas de trabajar y, aprovechando nuestro conocimiento profundo del mundo inmobiliario, hemos añadido la formación, el lenguaje y el entendimiento de la tecnología y cómo aplicarla a nuestro sector.

Nuestra mochila de sabiduría es muy valiosa, llevamos tiempo en el sector y hemos podido vivir los años del boom y los duros años de la crisis; conocemos como funcionan las organizaciones inmobiliarias; como se “alimentan” y “respiran”. En definitiva hablamos el “idioma”. Pero a la vez hemos empezado a entender las nuevas tecnologías, a estudiar y a formarnos y ver qué se ha hecho en otros sectores y vemos claramente qué podemos aplicar en nuestro sector. Nos hemos ido transformando en profesionales inmobiliarios 4.0 (y os digo que seguimos en ello porque las nuevas tecnologías no paran)

Pero ese conocimiento no lo hemos hecho totalmente de forma autodidacta. Hemos tenido la fortuna de conocer a mucho “locos” que han desarrollado mucha de su vida profesional en el mundo de la tecnología y las startups y que nos han visto desde fuera y han pensado: “sois un mercado sexy” (Guillermo Llibre dixit). Y es por ello por lo que hemos acabado entrando en conexión. Ellos tenían interés en el mundo inmobiliario y los traductores teníamos el conocimiento de aquél y la “sensibilidad digital”.

También tengo que deciros que eso de “traductor” aparece de manera inconsciente. Crees que el camino de la transformación digital que has iniciado es lógico y natural y que todos lo estamos haciendo. Pero cuando hablas con otros profesionales del sector inmobiliario percibes que te empiezan a ver como alguien que empieza a “chapurrear” japonés. Es en ese momento en el que empiezas a darte cuenta de que tu “idioma materno” es el inmobiliario, pero que estás desarrollando la capacidad de hablar un segundo idioma que te conecta con otro mundo con el que hay conexiones y, además, es el futuro. Es ahí donde tomas conciencia de que tienes que ayudar a ambas partes.

Creo que los “traductores inmobiliarios digitales” podemos jugar un rol importante en el sector porque podemos ayudar a entenderse al sector “tradicional” y a los nuevos profesionales digitales inmobiliarios (nótese la diferencia de orden en los adjetivos, respecto a los “traductores”). La conjunción de ambos lados con la ayuda de los “traductores” ayudará a crear un sector más sólido y con el impulso necesario para afrontar los retos que los próximos años nos plantean.

Tanto empresas inmobiliarias como startups del mundo proptech necesitan a los “traductores” en sus organizaciones. Personas que van a ayudar a dar un salto a ambos tipos de organizaciones porque tienen el conocimiento de las primeras y la sensibilidad de entender a las segundas.

Si eres una empresa inmobiliaria “tradicional” necesitas un “traductor” para ayudarte a dar el impulso a la digitalización. Si eres una startup necesitas también el “traductor” que te ayudará a vender tu producto a tu cliente (no olvidemos que mayoritariamente el proptech es B2B).

Estoy seguro de que en breve veremos al “traductor” como uno de los perfiles más demandados en el sector inmobiliario.

2 opiniones en “LOST IN TRANSLATION: LA NECESIDAD DE “TRADUCTORES” EN EL SECTOR INMOBILIARIO”

  1. Completamente de acuerdo Alfredo el sector se va a dividir en:

    1. Los inmobiliarios que vean el cambio y lo aprovechen.
    2. Los tecnológicos que van a realizar el cambio y que necesitaran a los inmobiliarios, porque los que quieran innovar en el sector ,sin conocer el sector, perderán mucho tiempo en verlas venir.
    3. Los inmobiliarios que nieguen el cambio y lo sufran.

    Que elija cada uno donde quiere situarse

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